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Intentando estar de vuelta

(Fotografía tomada por Timothy Eberly)


Sí, ha sido más de un mes sin publicar nada. Hay periodos en los que estoy más ocupada de lo que puedo parecer, entre cursos, exámenes, ensayos, lecturas, salidas y más... la vida pasa. Y es lo normal, y hasta podría decir que está bien. Pero agota, de verdad. No veo la hora de apagar la laptop e ir a mi cama a dejar de triturar mi mente. Aunque eso es imposible, soy alguien que piensa y sobrepiensa las cosas más de lo que quisiera.

Sí, a veces eso sale de mi control.

Eso no quita la esperanza de que algo apague mis pensamientos. Quizá ver alguna serie, tal vez escuchar música mientras me pongo a ordenar mi habitación, puede que una salida inesperada ayude a sacarme de mi mente llena de ruidos y palabras.

A veces sí - no voy a negarlo - a veces me distraigo de mí misma, de lo que pasa en casa, del pasado, del futuro, de las decisiones que esperan ser tomadas, de los pendientes y más cosas que podrían venirme a la mente ahora. Y esos minutos se vuelven sonrisas, risas y hasta carcajadas, se vuelven momentos plenos en los que sientes conexión con las personas que te rodean y el espacio que habitas podría rozar la perfección (si es que esta existe). 

Y debemos aprovecharlos - la psicóloga me recomendó que no use palabras como debería, tengo que, debo porque me obligan a hacer o a ser de una manera no genuina y exigente. Así que me rectificaré: me gustaría aprovechar esos momentos.

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